● La organización educativa Fe y Alegría abre el año lectivo con presencia en cinco regiones del país, fortaleciendo su operación en territorios donde la permanencia escolar sigue siendo uno de los mayores desafíos sociales.
● El calendario 2026 estará marcado por la expansión hacia la formación
de maestros, el impulso a la atención integral de la primera infancia y el
fortalecimiento del acompañamiento psicosocial en comunidades educativas
vulnerables.
En Colombia, el regreso a clases en
2026 vuelve a poner sobre la mesa los retos estructurales del sistema
educativo. De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, el país registra
una matrícula cercana a los 10 millones de estudiantes en educación preescolar,
básica y media, mientras que las secretarías territoriales mantienen abiertas
campañas de búsqueda activa para reincorporar a niños y adolescentes que han
abandonado las aulas. Solo en ciudades como Bogotá, los procesos de matrícula
oficial se activaron desde el segundo semestre de 2025 para garantizar cupos y
permanencia escolar en 2026, reflejando que el acceso y la continuidad
educativa siguen siendo prioridades de política pública y de los actores
sociales que acompañan este derecho fundamental.
En medio de este panorama nacional, marcado por los esfuerzos
por asegurar la permanencia estudiantil y reducir brechas de acceso,
organizaciones sociales y educativas como Fe y Alegría Colombia dan continuidad
a su labor en los territorios, manteniendo abiertas sus instituciones
educativas y centros de atención a la primera infancia en distintas regiones
del país. Su presencia sostenida resulta clave en contextos de alta
vulnerabilidad, donde la escuela cumple un rol que trasciende lo académico y se
convierte en un espacio de protección, acompañamiento y desarrollo comunitario.
“Más que iniciar un calendario académico, lo que hacemos es
ratificar nuestra permanencia en los territorios donde la educación es más
necesaria. Seguimos acompañando a las comunidades, incluso en contextos donde
otras instituciones han cerrado sus puertas, porque creemos que la escuela debe
mantenerse como un espacio de esperanza, protección y futuro”, señaló el padre
Juan Manuel Montoya Parra, S.J., director nacional de Fe y Alegría Colombia.
Para el año lectivo 2026, la organización atenderá a 26.417
estudiantes en sus distintas modalidades educativas. En el componente de
educación formal, que abarca preescolar, básica primaria, secundaria y media,
Fe y Alegría operará 20 instituciones educativas. La región Bogotá-Tolima
concentra la mayor matrícula, con 8.691 estudiantes en siete colegios, seguida
por la región Caribe con 8.108 alumnos en ocho planteles. En la región Oriente,
cuatro colegios recibirán a 2.960 estudiantes, mientras que en el Pacífico un
plantel atenderá a 317 alumnos.
La atención integral a la primera infancia continúa siendo
uno de los pilares estratégicos del movimiento. Para 2026, Fe y Alegría operará
26 Centros de Primera Infancia. Antioquia lidera la cobertura con 11 centros
que beneficiarán a 1.748 niños, seguida por Oriente con cinco sedes para 1.300
menores. Bogotá-Tolima contará con cuatro centros y 708 beneficiarios, el
Caribe con tres centros para 685 niños y el Pacífico con tres sedes que
atenderán a 400 pequeños, consolidando una apuesta que prioriza el desarrollo
desde los primeros años de vida.
Uno de los logros más relevantes de este calendario será la
asunción de la administración de la Escuela Normal Superior Antonia Santos,
ubicada en el municipio de Puente Nacional, Santander. Con esta incorporación,
1.153 estudiantes se integran a la red educativa de Fe y Alegría, ampliando el
alcance institucional hacia la formación de futuros docentes, un frente
estratégico para la calidad educativa del país.
“Este nuevo reto tiene un significado profundo porque nos
permite aportar directamente a la formación de maestros. Acompañar a quienes
educarán a las próximas generaciones es una responsabilidad que asumimos con
esperanza y sentido de país”, agregó el padre Montoya.
La institución destaca que el calendario escolar 2026 estará
marcado por la continuidad de proyectos pedagógicos innovadores, el
fortalecimiento del acompañamiento psicosocial y la consolidación de alianzas
que favorecen la permanencia educativa.
Con las aulas abiertas, los equipos docentes preparados y las
comunidades educativas movilizadas, Fe y Alegría inicia un nuevo ciclo
académico reafirmando su misión de garantizar educación de calidad en los
territorios donde más se necesita. El comienzo de clases no solo marca el
retorno a la escuela, sino la renovación de una apuesta colectiva por la
equidad, la inclusión y la transformación social desde la educación.

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