El sector e BPO genera cerca de 790.000 empleos directos e indirectos en Colombia, con presencia en 28 de los 32 departamentos, consolidándose como una de las principales puertas de acceso al empleo formal para mujeres y jóvenes en el país

       En el marco de los 25 años de BPrO, el sector destaca su papel en la inclusión laboral femenina y en la consolidación de Colombia como uno de los cinco destinos globales más competitivos para operaciones de BPO y experiencia de cliente.

El sector de Business Process Outsourcing (BPO) en Colombia completa cerca de cinco décadas de evolución como industria de servicios empresariales y expertos en Experiencia al cliente. En ese recorrido, BPrO, la Asociación Colombiana de BPO, cumple 25 años representando al sector y acompañando su consolidación como uno de los principales motores de empleo formal y exportación de servicios del país.

Actualmente, la industria genera cerca de 790.000 empleos directos e indirectos y representa aproximadamente el 3,3% del PIB. En muchas de estas regiones se ha convertido en una puerta de entrada al mercado laboral formal para miles de personas, especialmente para mujeres y jóvenes.

“Durante estos 25 años BPrO ha acompañado la consolidación de una industria que hoy es estratégica para el país. El sector BPO ha demostrado que la competitividad global también puede ser una herramienta de inclusión social, y hoy más de la mitad de nuestra fuerza laboral está conformada por mujeres que han encontrado en esta industria oportunidades reales de empleo formal y crecimiento profesional”, afirmó Ana Karina Quessep, presidenta ejecutiva de BPrO.

El liderazgo femenino es una de las características más destacadas de la industria. En Colombia, el 56,4% de los empleos del sector BPO son ocupados por mujeres, lo que equivale a más de 400.000 trabajadoras vinculadas a esta actividad. Muchas de ellas acceden a su primer empleo formal dentro del sector y cerca de una cuarta parte son madres cabeza de hogar, lo que evidencia el papel del BPO como una plataforma de inclusión económica y movilidad social.

El crecimiento del sector también se refleja en la evolución de su ecosistema empresarial. Actualmente, el 58% de las compañías corresponden a operaciones de BPO, mientras que el 22% se concentra en servicios de tecnología, el 15% en centros de servicios compartidos inhouse (CSC) y el 5% en otros proveedores especializados, una composición que refleja la diversificación y madurez de esta industria de servicios globales.

Este desarrollo ha permitido posicionar a Colombia como uno de los destinos más competitivos para la prestación de servicios empresariales a nivel internacional. De acuerdo con el Índice de Confianza en BPO Offshore, el país ocupa el quinto lugar a nivel mundial como destino para operaciones de BPO y Customer Experience, con una calificación general cercana al 84,9%, destacándose por la calidad del talento, la infraestructura tecnológica y la estabilidad del ecosistema empresarial.

​​El estudio también evidencia altos niveles de confianza en el mercado laboral colombiano, un factor clave para la competitividad del país en la industria de servicios globales. Indicadores como 86,6 % en disponibilidad de talento y 78,8 % en facilidad para reclutar perfiles operativos muestran la capacidad del país para responder rápidamente a la expansión de operaciones internacionales.

A esto se suma 71,5% en capacidad para atraer talento especializado y 69,6% en disponibilidad de liderazgo gerencial, lo que refleja que Colombia no solo cuenta con talento operativo, sino también con profesionales capaces de liderar operaciones globales y servicios de mayor valor agregado.

“El sector BPO seguirá siendo un aliado estratégico para el desarrollo del país. No solo exportamos servicios y atraemos inversión internacional, también generamos oportunidades reales para jóvenes y mujeres en todas las regiones de Colombia”, agregó Quessep.

A 25 años de su creación, BPrO continúa impulsando la competitividad de una industria que hoy se proyecta como uno de los pilares de la economía de servicios del país y un motor de oportunidades laborales para las nuevas generaciones.

 


       Aunque el uso de inteligencia artificial en Colombia ha crecido, pasando del 18% al 34% en los últimos dos años, persisten brechas en formación que limitan su aprovechamiento en el sistema educativo.

       Fe y Alegría advierte que el reto no es solo tecnológico, sino formativo, y hace un llamado a fortalecer el pensamiento crítico y la educación digital para evitar que la innovación amplíe las desigualdades.

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta cotidiana en Colombia. Su integración en aplicaciones de uso masivo, como plataformas de mensajería y buscadores, ha acelerado su adopción entre los ciudadanos. Sin embargo, este avance tecnológico contrasta con una realidad cada vez más evidente: el sistema educativo no está evolucionando al mismo ritmo para formar a quienes hoy ya interactúan con estas herramientas.

De acuerdo con el DANE, hace apenas dos años solo el 18% de los colombianos que usan internet había interactuado con herramientas de inteligencia artificial. Hoy, según estimaciones del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025/2026) y análisis del ecosistema digital, esa cifra habría escalado al 34%, impulsada por la integración de asistentes en plataformas de uso cotidiano.

“Colombia está avanzando rápidamente en inteligencia artificial, pero el sistema educativo no está evolucionando al mismo ritmo. El reto no es solo que más personas usen estas herramientas, sino que sepan hacerlo de manera crítica y productiva”, afirmó, Wilson Piedrahita Restrepo, director de Formación e Innovación Pedagógica de Fe y Alegría Colombia.

El desafío no es de acceso, sino de uso significativo. Aunque el país registra avances en conectividad, con más del 65,6% de los hogares con acceso a internet y más de 49 millones de conexiones móviles, la apropiación de estas tecnologías en procesos educativos y productivos sigue siendo limitada.

La brecha se hace más evidente en el sistema educativo. Mientras en colegios privados de estratos altos la adopción de herramientas de inteligencia artificial con fines pedagógicos alcanza el 62%, en instituciones públicas rurales esta interacción apenas llega al 9%, reflejando diferencias estructurales en las condiciones de aprendizaje.

A esto se suma un cuello de botella crítico: la formación docente. Según la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI, 2025), solo el 22% de los profesores en Colombia ha recibido capacitación formal en el uso pedagógico y ético de la inteligencia artificial, lo que limita su integración efectiva en el aula.

En este escenario, el debate educativo se redefine. El reto ya no es únicamente ampliar la conectividad, sino asegurar que estudiantes y docentes desarrollen capacidades para comprender, analizar y utilizar la tecnología de manera consciente.

Frente a este panorama, Fe y Alegría Colombia ha comenzado a desarrollar procesos de formación en la apropiación crítica de la inteligencia artificial, con miras a implementar nuevas formas que impacten de manera consciente su uso en las aulas de clase, especialmente en territorios vulnerables. A través del apoyo a experiencias significativas que promuevan su aprendizaje e integren estas herramientas, la organización busca que los estudiantes no solo las utilicen, sino que comprendan su funcionamiento y las apliquen para resolver problemáticas de su entorno.

“Colombia necesita pasar del uso intuitivo de la inteligencia artificial a una formación consciente y crítica. No se trata solo de usarla para responder tareas, sino de entender el impacto de estas herramientas y aprovecharlas para generar oportunidades reales que impacten favorablemente la transformación personal y social”, agregó Piedrahita.

Con esta apuesta, la organización hacer un aporte significativo para el cierre de la brecha entre el uso cotidiano de la tecnología y su aprovechamiento en procesos formativos, especialmente en contextos donde la escuela cumple un rol clave en el desarrollo social y educativo de las comunidades.

En ese sentido, Fe y Alegría advierte que este desafío no puede abordarse de manera aislada y requiere una articulación efectiva entre los sectores público, privado y educativo para garantizar que la transformación digital avance con enfoque formativo y territorial.

En un país donde la inteligencia artificial ya hace parte de la vida diaria de millones de personas, el principal reto es educativo. La forma en que Colombia responda a esta transición definirá si la tecnología se convierte en una herramienta de equidad o en un nuevo factor de exclusión.

 


Orlando volvió a liderar el ranking de ciudades más visitadas de Estados Unidos, con más de 75,3 millones de visitantes durante el último año. En ese crecimiento, Colombia se consolidó como uno de los mercados internacionales de mayor dinamismo, con un aumento del 13,6 % en el número de viajeros, impulsado principalmente por el turismo familiar, los viajes multigeneracionales y la búsqueda de experiencias que van más allá de los parques temáticos.

 

Durante el último año, la ciudad recibió un 1,8 % más de visitantes que en el periodo anterior, manteniéndose como el principal destino turístico de Estados Unidos. En el ranking internacional, Canadá lideró con 1,29 millones de turistas, seguido por Reino Unido, Brasil, México y Colombiaque completan el grupo de los cinco mercados emisores más importantes para Orlando. Además, Canadá, México y Colombia ya superaron los niveles de visitas registrados antes de la pandemia.

 

“Este comportamiento no ha pasado desapercibido para la industria turística y de hospitalidad de Orlando. Hoy vemos una demanda clara por espacios pensados para familias multigeneracionales, estancias más largas y experiencias que permitan combinar comodidad, privacidad y servicios de alto nivel”, señala Santiago Capurro, fundador de The Big Key Group y desarrollador de Ambar Residences Orlando, Apartments by Marriott Bonvoy. “La ciudad y sus desarrollos están ajustando su oferta para responder a ese nuevo perfil del viajero colombiano”.

 

Colombia, entre los mercados internacionales que más crecen

 

Colombia se ubicó como uno de los países con mayor crecimiento hacia Orlando, al registrar 343.000 visitantes, lo que representa un incremento del 13,6 % frente al año anterior. Con estas cifras, el país se mantiene entre los cinco mercados internacionales más relevantes, compitiendo directamente con Brasil y México.

 

Este desempeño se da en un contexto de mayor movilidad internacional. Según Migración Colombia, durante 2025 las salidas de colombianos al exterior crecieron 4,3 %, alcanzando 5,8 millones de viajeros, consolidando a Estados Unidos y Florida como destinos prioritarios.

 

Viajes familiares y estancias más largas: el nuevo patrón del viajero colombiano

 

El cambio en el comportamiento del viajero colombiano también se refleja en las búsquedas de viajes. De acuerdo con datos de Booking.com, Orlando fue el destino internacional más buscado por los colombianos para la semana de receso escolar de octubre, con un crecimiento del 93 % frente al mismo periodo de 2024, que se llevará a cabo entre el 4 y el 12 de octubre.

 

“Ese aumento en las búsquedas confirma que Orlando se ha convertido en un destino recurrente para las familias colombianas, especialmente en temporadas escolares”, explica Capurro. “Desde Ambar Residences Orlando hemos identificado que ya no se trata de viajes cortos, sino de estancias más planeadas, donde la comodidad del alojamiento es igual de importante que la experiencia del destino”.

 

A este fenómeno se suma la creciente comunidad colombiana en Orlando, que supera las 212.000 personas en el área metropolitana, fortaleciendo aún más la afinidad cultural y la recurrencia de los viajes.

 

Una ciudad que se adapta a un viajero más exigente

 

Ante este escenario, Orlando ha comenzado a ajustar su oferta turística y residencial. Cada vez toman más fuerza los desarrollos que integran unidades amplias, distribuciones flexibles, varias alcobas, cocinas equipadas y servicios de hospitalidad, pensados para atender a familias que viajan juntas y buscan sentirse como en casa.

 

Este tipo de propuestas responde a una tendencia clara del mercado: alojamientos que permiten convivir a varias generaciones bajo un mismo techo, con amenidades tipo resort, servicios de limpieza, restaurantes en sitio y espacios comunes diseñados para el descanso y la convivencia, más allá del esquema tradicional del hotel.

 

Una relación en expansión

 

Con cifras récord de visitantes, un crecimiento sostenido del turismo colombiano y una oferta que evoluciona para responder a nuevas exigencias, Orlando consolida su posición como uno de los destinos internacionales favoritos para los colombianos.

 

“La relación entre Colombia y Orlando va mucho más allá del turismo ocasional. Hoy hablamos de una conexión constante, familiar y de largo plazo, que seguirá influyendo en la manera en que la ciudad se desarrolla y se proyecta hacia el futuro”, concluye el fundador de The Big Key Group.